lunes

Una de baches y tarifas más o menos planas (Sección: diario de un jamón)



Cada día me hace una cosa ir en el autobús. Lo cojo en la primera y me bajo siempre al final del trayecto y, en las noches, hago lo propio con el trayecto a la inversa.
Cada autobús maneja su realidad. Los pasajeros somos sólo pegotes de sus idas y venidas, que no van a ningún lado –son sólo idas y venidas- pero que, como si fuera una novia, me trae y lleva y me lleva y trae y no va a morir a ningún lado como el mar; al muerto me refiero, claro.

Subo, digo buenas, pico –el billete-, me siento donde siempre y cada día es una cosa distinta porque es probable que cada día sea un día distinto (y también que sea el propio autobús también distinto).

Yo al autobús le veo siempre el mismo y un poco como un pobre castrado que dice que ama a la vida. O a lo mejor es que me veo yo así a mí cuando estoy en el autobús.

Recuerdo los años en que estaba completa y obtusamente loco, cuando subían las de la uni (porque el castrado de las ruedas pasaba por una uni a la que hoy voy a llamar "la uni" por muy poco que uno sepa de universidades como excepción de sitios lúgubres sin más) y me hacían de carantoñas, no hace tanto tantísimo aunque haga ya lo suficiente como para que ahora ya no me pase, y verles un poco que la carne era algo fresco y se reían, porque entonces yo era más chiquito y mucho más precioso y, sobre todo, porque sabían que me dejaba. Porque sabían, como yo, que es para eso para lo que está una hora de trayecto y yo, miren, seré hasta buen chaval/jamón, pero siempre la he llevado tiesa en el autobús, y uno, oye, es a lo que se acostumbra.

Ya sólo antes de entrar, el propio olor del autobús me traía a las señoritas, que no habían entrado todavía y, para mí, era como si estuviesen en el mismo sitio que ayer o antes de ayer. Y luego, al pasar por la uni, se me sentaban y a darle al refresco. Eso es una cosa que he perdido, pero que, he notado, se ha perdido en general. Hoy las veo y están todas hablando por el móvil y, si quiero se me ponga nostra la cosa, debo de quitarme los cascos para oírlas porque siempre están hablando de sexo con sus amigas y amigos y, cuando terminan, llaman a sus padres y a sus tías y abuelas para hablar también de sexo.

No sé si esas universitarias son otras o las mismas, que llevan diez años en el mismo curso y guardan la misma cosa fresca por flor y a veces la misma cara, la de la propia flor, -no me hagan chistes judíos, please-; y veo que poco importa y, si no fuera por el invento de la tarjeta del móvil, las vería acercarse a los corderos que uno era y que, silenciosos como en las películas, mansotes se dejarían llevar a los ejércitos de ese bien que acababa en la hora de trayecto. Lo que quiero decir con esto es, por ejemplo, que el metro funciona mucho mejor, al no haber cobertura. Aunque, a veces no, no quiero decir eso. Pero además también quiero decir que yo llegaba a cualquier lado y era dos veces yo con sus correspondientes yoes. Aunque tampoco. No. Está feo.

Lo que quiero decir es que me pasa que soy de autobús, un pegote de autobús en un asiento de autobús y, cuando suben las chicas de la uni, la realidad imita a la serie Friends y yo ya no me levanto a decírselo a las mozas porque me he convertido en una persona mayor, seria y de negocios que, aunque sean negocios relacionados con la psiquiatría -por mucho chocante que esto parezca en una misma frase-, no dejan de ser negocios.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo me gustan las fotos y el texto albertucho. Redondo.
Mula

Alberto M dijo...

comprendo que la ele está -en el teclado- cerca de la tilde que iba a llevar la "a". Pero ¿mula?

Anónimo dijo...

Tú si que eres fresco
Evis

Tesa dijo...

Yo no he sido "de autobús" hasta que empecé a trabajar, que por suerte acudía a estudiar caminando, casi siempre con un grupo de amigos.
Luego coincidí a horas fijas con los mismos de siempre durante un tiempo. Desconocidos que nunca intercambiaban un saludo aunque hubiesen hecho varios trayectos en asientos cercanos al mío. La gente no habla con otros pasajeros, le cuesta, salvo excepciones. El autobús es un micromundo, reflejo del exterior, cuando las puertas hidráulicas se abren. Y estoy segura de que de estos negocios, saben de sobra los cli... pacientes.

Alberto M dijo...

La mejor ciencia, Tesa; aunque el cáncer que paseamos desde que nacemos no sabe de ciencias, el cabrón.

No hace mucho le conté a un amigo lo de que me tocaba ir mucho en autobús y me respondió: No te quejes, hombre, eso significa que tienes vida interior.

:)

El chófer de la línea 7 dijo...

Esos autobuses... qué oportunidad para fisgar en la vida de las demás... y ver qué fotos llevan las unis en sus carpetas...

Saludos

manuespada dijo...

La de horas que me ha tocado chuparme en autobús, entre empujones y codazos. Es que me saqué el carnet con 26 años, y claro.

Anónimo dijo...

A mí también me gustan las de mi autobús, pero estas no va a la uni, sino a la resi. De cualquier manera están muy buenas.
Hombredebarro.

Anónimo dijo...

En mi autobus, se oyen chirriar los frenos de un autobus que se cae de viejo. Un lapiz se pelea con mi libretita, prisionero entre mis dedos, intentanto llenar de tinta china misteriosa los impresentables vacios...
Me mira de reojo, sonrie sin darse cuenta, hago como que no lo veo y sigo escribiendo entre curba y curba y frenos estruendosos. Alguien me acaba de poner la mano en el culo...
Anonimamente, desde el inserso.
M

Alberto M dijo...

Señor conductor, llevan nuestras fotos, sospecho, y están deseando que se las quitemos. Un saludo.


Hola Manu. Yo no me lo he sacado, el carné, nunca. Es que no entiendo la circulación. Pero la de la sangre tampoco. Me hago un lío.


Esas resis, Hombre de barro, siempre están demasiado poco vigiladas eh.


¿M de Marta, de Manu Tenorio, de...? En cualquier caso no me es de extrañar esa inquietud hacia los impresentables vacíos del cuaderno en blanco. Yo creo que, el pobre viejo que sonríe, no existe. Es una alucinación o un invento de la intelligense española como el hijo de Paquirri y que, extrañamente, todos vemos cuando vamos en el autobús, con miedo a que nos convierta en otra alucinación o invento. +,- (ni caso, M) Un abrazo.

Machupichu dijo...

Aceptan bono transporte para arreglar mis papeles??

Alberto M dijo...

yo diría que sí, Machupichu, que cómo no.
Un saludo.

Benjuí dijo...

Yo tampoco conduzco, pero odio los autobuses y el metro: voy andando cuando puedo, en taxi cuando puedo igualmente, en metro la mayor parte del tiempo y sólo subo al autobús como último recurso.
Y, sin embargo, me divierte no tener otra cosa que hacer más que observar (leer en un vehículo en marcha me marea).

Alberto M dijo...

Coincido Benjuí, a ser posible, andando, pero no como Isabel y Fernando sino como lo del País en la mochila. De casa la Paca que se saca vino y unos tomates, al rincón de Leandro, que te parte chorizo y queso y, luego, a pasear por el río y hablar con los mozos y mozas.

Nat dijo...

...me intriga lo de los "negocios relacionados con la psiquiatría"....
un beso...
nat..

El psiquiatra de wall street dijo...

Creo que quedaba bastante claro.
Compro, compro!
Vendo, vendo!

Alberto M dijo...

Hola Nat, estas cosas cierto es que son intrigantes y suelen formar parte de conspiraciones contra otras formas de psiquiatría, pero para mejora de sentido y, consecuentemente, mercado común. Un besete.

Estimado psiquiatra, en otra nueva entrada que realice, le paso entre líneas la combinación por la que apostará Nueva Zyprexa. La clave irá resguardada en dígitos entre el humo del incienso Vidwan y las piñas congeladas La Costa.
(El martes 2º reconoceremos a nuestro contacto a través de la polifonía de su teléfono móvil en el lugar señalado por la marca de El zorro).
Un saludo - ri-bing-bagalow23 G_catorce.

Viva la psiquiatría!!