domingo

Nací (2) -la velocidad de los planetas-

(Bis) -letra pequeña Nací (1)-

Como si pararse en un espejo nos invitara a observar un reflejo de nuestra propia imagen, los hijos del pan de molde inaugurábamos nuestras biografías en un colegio y un barrio que esperaban de ellas una especie de entidad corporativa misma y ajena a un tiempo que la nuestra. Vivíamos en el Yo es otro o en el octavo con la abuela, y aprendimos que el Yo, además de otro, era un coso adusto y feo, y también algo que abandonaría el octavo porque la abuela, debido a problemas de defunción, ya no podía con el peso del alquiler. Todo ello ocurría mientras en el colegio experimentaban en nosotros las ecuaciones de primer e inicio de segundo grado. Inventos de los demás como la catequesis acabada, que nos había hecho hombretones cívicos, no evitaban que pegáramos al repollo de la clase, que no moría de tuberculosis como en los cuentos de papá pero sí se diluía en una vergüenza que más tarde curaría dejándose el pelo largo o tatuándose INDEX o similar en el cogote. Practicábamos el mundo e intuíamos la vida; que eran cosas mucho menos serias que aprovechar el recreo para jugar al fútbol.

Terminado el EGB mi madre miró otro colegio, que era de las afueras y en el que se hablaba inglés del fino, es decir, inglés en inglés o muy aproximadamente. Fue entonces cuando toda la family nos hicimos escritores, pero de culto. El vértigo que podía ofrecer el desencanto de luego nos hizo acopio de los únicos días inteligibles de nuestra vida. Él, por ejemplo, no era de los guapos pero cruzó con alguna chica interesada en el lugar de las experiencias psicóticas, y así todos poco, más o menos. Eran esas las ninfas que veía el narrador de Lolita y eran chicas normales y corrientes que nos conducían a los mozos hacia el bien, enrollándose con nuestros mejores amigos.

Nuestras cartas de suicidio eran lo mejor de nuestra literatura. Estaban tan bien puestas y siempre por primera vez las letras, que apartábamos la sien de la broca para grabar el discurso en un disquete e imprimirlo en ca tía Margarita, el día en que las dormidas de por medio habían desordenado ya el haikú y convertido en aprovechable para felicitar bautizos e incluso comuniones.

Después nos fuimos a las afueras, a vivir en casa grande. Ahí lo perdí todo y la conciencia también; pero la gracia más.

El paraíso es una cosa que está bajando la calle Chopera y luego hay que coger la línea 3 porque si no puedes acabar en el planetario.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

No hay nada como ver que el pájaro grande y amarillo destripa al descolorido. De una vida redonda ellos sacan puntas, no me lo explico, está estupendo.
Evis

Anónimo dijo...

El pájaro amarillo se le reconoce en biología como él del amor, descolorido es un patito de goma que me meto en la bañera para que parezca que estoy en Torimbia y el narrador y sus amigos son ellos, a los que tanto quiero.
Beso
Evis

Alberto M dijo...

el pájaro amarillo es de Canarias no, Evis?

Lo tuyo es amor y lo demás un cuento.
¿Bañera? ¿Qué es eso?

Anónimo dijo...

Una bañera, bañadera o tina es una pieza fija de fontanería utilizada para asearse. Normalmente son blancas, aunque también las hay en otros colores.Además, pueden ser empotradas, libres o sumergidas.La bañera se encuentra normalmente en el cuarto de baño, ya sea como una pieza autónoma o en conjunción con un duchero, que es un grifo con alcachofa situado a una altura de aproximadamente metro ochenta para poder rociarse uno desde arriba.
Evis

Alberto M dijo...

Pero rociarse te refieres a cómo la canción del manojillo de claveles capullito florecío?

En mi pueblo (Valseca) llaman bañeras a los cubalibres. Esos nuevos vasos que ponen entre el ancho y el dos por tres.

Alberto M dijo...

Me corrijo: sin la tilde del como del que come la alcachofa a la que te refieres.