viernes

Pipo; por Ministro de Hacienda (Excmo Ajuntamiento de Valseca)


Cada mañana, al sentarme en el porche, viene un bonito pajarito lindo y pequeñito a posarse en mi cabeza. Retoza y juega, alegre, canta. El primer día pensé que era un gilipollas, pero luego comprendí que no. Que me quería.

Mi cabeza lo acogió. Le puso un nombre. Pero siquiera he de nombrarlo para que venga, me desparasite y cante en lo alto de un melondro huero que ninguno sabe a qué atiende salvo el pico de este regalo que dios me ha concedido a cambio, nada más, de sostener a ambos con el cuello.

(El pájaro cantaba en inglés en un principio. Quizá eso ayudase a que mi primera impresión fuera la de que se trataba de un cabrón y gilipollas. Hoy, debido al amor -he pensado-, canta en español, por ejemplo, que es un pobre emigrante o que hoy representa el pasado y no se puede conformar).

En las tardes echo de menos su alegría y sólo atino a hacerme bocadillos de foie gras en el pasillo y, a veces, de mantequilla con una pizca de azúcar.
Porque yo he visto a las mentes más apestosas de mi generación pasar al lado de mi ventana y preguntarme qué día es en tono conspirativo.

Creí que, debido a eso, a mi ilusión en él y al tiempo de nuestro amor, por ello, atinó a adaptar un nido en la posición que él quiso y seguía picoteando más allá de mis molestos bichitos cabezales. Ayer, mientras me desperezaba a la espera de su presencia, me toqué la cabeza como para rascarme yo solo y sin que él me viera, no fuera a enfadarse. Descubrí también, entonces, que se estaba haciendo un túnel y -no lo pude evitar-, creí que su misión divina sería escapar, por fin, a alguna parte. Ahogarse quizá en mi cráneo como en una maldita chimenea o trepar hasta mi traquea y provocar su asfixia en la mía, amorosa y retorcidamente. Se lo he preguntado hoy cuando por fin ha venido y, admito, no he entendido que se haya hecho el loco y comenzado a cantar canciones sin sentido como "aquel amor que marchitó mi vida, dónde andará".

Sus polluelos nacerán ahí dentro y habrán pasado de un huevo a otro sin saber lo que es un huevo ni una cabeza ni que son hermanos de un mismo e iluminado cielo -he pensado-. Elegirán uno de los múltiples caminos y serán libres mientras sigo aquí sentado decidiendo si me pongo o no un tapón en el agujero concediendo, así, sentencia a su destino.

Sabrán, estoy seguro, que, cuando acaben con el mundo, ya podrán volar según sus anchas y alcanzar mejores momias que este pajarito que hoy canta a mi lado cosas que no entendería ni el más cansado de los hombres que conozco:
¿Mira qué bien se nos da eso de estar juntos los dos...?


Autor: Rodolfo Manuel Gonzalves, Ministro de hacienda de Valseca.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que tenga cuidado el señor ministro, no sea el pajarito una paloma gorda que esté agujereando su hueso con lo ácido del excremento y en vez de escapar por ahí quiera convertir su cuerpo en un vertedero.Las palomas de ciudad son muy listas y escogen donde evacuar con atinada sabiduría, no creo que por casualidad sea su víctima Don Rodolfo Manuel Gonzalves, Ministro de hacienda de Valseca.
Beso
Evis

humo dijo...

En la línea de humor surrealista que nos va tan bien a los españoles.
Podría ser una secuencia estupenda de "Amanece, que no es poco". ¿no nacían allí hombres en los huertos?, pues, eso.

Alberto M dijo...

Gracias a ambas. Anoto y a ver si mañana os replico.

Un beso.

Alberto M dijo...

Lo del vertedero interior, Eva, es algo, de hecho, que hoy, he notado, falta en el relato como imagen que merece.
Muchas gracias, Humo; ayer dije que iba a hacer réplica pero no se me ocurre más que provocar mejor agradecimiento.
Me gustó mucho aquella película y recuerdo que una vez vi en la tele llamar a Cuerda a eso Surruralismo. Además hay un pueblo de Valseca cerca, al que íbamos andando cuando allí tocaban fiestas, los mozos, que se llama Los Huertos y que cuenta con chicas que han abobado a algunos mozos del mío, aunque yo nunca me he comido una rosca con esas chicas, admito.
Muchísimas gracias de nuevo y otro besuco que, por besos, no va a ser eh, que, si puedo, mañana os escribo otra vez para enviaros otro.

Alberto M dijo...

Evis Evis