jueves

El trabajador de la vida moderna, A y, nosotros, los idiotas


Estoy tranquilo, en el trabajo. Se puede estar tranquilo, en el trabajo. Ahora no trabajo, ahora sólo escribo en el trabajo. ¿Se puede llamar mundo a esto? ¿A un sitio donde también los idiotas, incluidos aquellos que escribimos en el trabajo, trabajamos? Los idiotas no deberían trabajar. Los idiotas tendríamos que estar en otro lugar de trabajo que no fuera necesariamente el trabajo. Me llama A. Le digo que estoy en el trabajo. Lo entiende sin que me explique más allá de esas palabras ¿Cómo osa mi amiga A a molestarme en el trabajo? Porque sabe que, en cualquier otro lado, podría. Para eso, por ejemplo, somos amigos. Pero hoy yo estoy en el trabajo. Y me he puesto a escribir un post en el trabajo. Y hace un rato he estado leyendo a un finés en el trabajo. Y, si alguien se dirige a mí, le atiendo: por el trabajo. Si no fuera por el trabajo hubiera tenido que quedar con A, porque hace mucho tiempo que no nos vemos. Pero el trabajo, A, es el trabajo, aquí y también en Oackland. A se entera en seguida porque es una mujer espantosamente lista e idiota en un mismo grado y concentrada, pequeñita, es una flor a la que le riega el trabajo, el suyo y también el mío hoy. A y yo podríamos ser hasta novios. Pero siempre que decidimos vernos A y/o yo, alguno de ambos o entre los dos, tenemos mucho (o poco, pero) trabajo, aunque sea trabajo del trabajo, por ejemplo.

Hoy (eso que nos ahorramos todos) no pongo una foto hecha por mí en el post, porque estoy en el trabajo.

¿A qué tipo de enfermo, excluidos los idiotas como A y como yo, les puede ayudar el trabajo, por ejemplo, a desintoxicarse o comer un bocadillo de foie gras, aunque fuera mismamente, en el trabajo?
Y luego está que la justicia, por poner un ejemplo que no se me ocurriría en la vida, es muy benévola con muchas personas que sufren, pero ¿qué pasa con nosotros, los idiotas que no maltratamos ni consideramos maltratados ni somos gays ni necesariamente de pensamientos incluso políticos, ni siquiera príncipes de España o prodigios de la mente o triunfitos o niños que lo pasaron indebida e innecesariamente mal en la escuela o tuvimos un trauma achacable a etc... a los que sólo nos pasan idioteces (como la vida, por ejemplo) mientras estamos en el trabajo? ¿Qué pasa, entonces, con nosotros?...
Quiero decir: Me lo pregunto. A lo mejor es eso lo que tiene mi trabajo, lo que nos hace a A y a mí privilegiados de algo, más o menos igual que a muchos otros.
No sé...

¿pero, oye, tú qué opinas?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJA beso beso beso
A ver cuando quedamos con A un domingo, todos juntos. ¿Recuerdas esa merendita en LOS CAMPOS DE BRUNETE que habíamos planeado?
Oye, lo de la foto es de coña ¿no? ¿Cuánto trabajo te ha costado encontrarla?
Pues eso que nos ha gustado muchísimo y un beso.
Ana y Evis

Alberto M dijo...

Pues no miento eh chicas. Que una vez había una que me gustaba por demás majísima y que se llamaba Alberta. Bertucha. A. Ayer A.
tsch...

madcumbeira dijo...

Posees la tierna mirada de ver la hermosura en dos huevos (y supongo que la delicadeza del paladar para apreciarlo) pero porque entonces, ¿consideras a la vida como una idiotez?

Una idiota más,

madcumbeira.

Alberto M dijo...

No lo sé, Madcumbeira, pero seguramente no. No -a ser posible nunca- de manera necesaria y no en general. Pero, ya te digo, ni idea. Creo que nadie puede saber nada de eso y por eso es bobo considerarlo, lo que, supongo, no quita que uno se vea como un idiota cuando quiera y más o menos veces y le eche la culpa a cualquier "cosa" no necesariamente concreta, por maravillosa que sea o lo contrario, que tenga a mano, como eso que puse ayer de la vida y que acabo de volver a leer.
En fin, que ya ves, que ni idea.

Muchas gracias por tu visita. Y bienvenida.

hombredebarro dijo...

Ah, el trabajo, ese refugio para los dos tipos de idiotas en los que se divide la humanidad: aquellos que se toman el trabajo en serio y aquellos idiotas que aprovechan el trabajo para pensar en sus cosas, sin que nadie les importune. Albertito, perdona la confianza, pero ya te la tengo, Albertucho, cómo están jodiendo a nuestra juventud con el asunto este del trabajo. Y perdona la confianza, pero es que este post me ha tocado una fibra. Menudo idiota estoy hecho. En mi trabajo.

Alberto M dijo...

Joe macho, a veces me digo que no he dado un palo al agua y lo a gusto que estoy, pero hoy quería ver la jungla 4, hombre, que la tengo en el dvd, y al final nada... que me dice que van a echar lo de los sábados. Si lo llego a saber me había ido al bar, pero había pensado antes ir mañana, por el partido. Y es que, has dado en el clavo, y yo creo que uno no sabe nunca si es más idiota en casa o en el trabajo (al bar sólo voy a hacer el idiota, así que no vale)... y así siempre macho. Y ahora me está llamando, creo, para que ponga la peli. Pues ahora no me apetece, leñe.

Un abrazo tío.

Alberto M dijo...

Al final me ha convencido y la hemos visto.
¡Lo que no consigan estas madres!

Y además me ha parecido un peliculón La jungla 4.0 que, de hecho, merece un post, pero no lo voy a hacer porque ya la ha visto to quisqui. Salvo 4 o 5 escenas de las que no daría crédito ni la familia de Conan, es una peli de las que hacen falta, de un realismo comprensible que retrata nuestro modo y camino de vida al mismo tiempo que obliga a preguntarse por el papel que tiene lo responsable en su bondad.
A diferencia de en los 90 nos están acostumbrando a unas secuelas (Rocky etc...) que parecen acercarse, además de asimilarse mejormente, a aquellas primeras que se instalaron en algunas casas (como la mía) y acoplaron su sistema al del héroe que teníamos que sacar en la hora de la cena sin mayor fin que dormir debidamente.
¡Un clásico! Os la recomiendo si no la habéis visto, que esta vez he sido tardón.

Alberto M dijo...

Oye, a ver si aclaro, con lo de responsable en su bondad me refiero a que es una peli en la que el gran héroe elije lo que debe y eso es salvar el mundo y a todos los que son como él. Elije el bien de la manera que sabe, a ostras de dar en este caso.

Que no me explico bien a veces y por culpa de eso me atribuyo culpas que no atienden a ningún principio (a ningún fin jamás han atendido, de momento). Como diría McLane: Venga vaaaamos, maldiiita seea!!

Gracias a todos por vuestros comentarios.