miércoles

Sección novísima en este blog: Contar el día. Hoy: Verdades y mentiras de un cli de playmobil


Yo apenas he salido de Valseca en la vida. Cuando paseo por la capital me considero alguien que no sabe. Uno que no tiene ni idea pero que, al andar, para qué quiere la idea.

Una vez le dije a Eva, creo, y también a Ana (o sólo a Ana?) que un paleto era, no alguien de pueblo, sino alguien incapaz para el sentido común. Y se lo creyó –dijo-. Y yo también me lo creí. Añadí: ¿ves? de eso, por ejemplo, no hay en Valseca o hay un 0,5 % solamente, como en el barrio o como en Madrid Madrid. Y se lo creyó o, al menos, yo, que me creo todo aquello de lo que soy capaz, creí que lo creyó.

Una vez, de esas que llegué sin dormir al Hotel, comí con Eduardo (que una vez se perdió en el Mar Muerto) en La esquina de Santi -de Santiago: libre-pensador amigo nuestro que siempre nos está convidando a chatos a nada que nos vea a 50 metros del restaurante (llevamos chips colgados del cuello que emiten un sonido en la mini-cadena cuando nos alejamos)- y me dijo (Eduardo) lo que era un friki. Me dijo que un friki era uno que no se cree lo que dice. Y me lo creí. Y él creo que también se lo creyó.
Pepi estaba en la barra, pero ya no le hablo de las tierras que poseo y un día serán suyas porque no me cree, y yo tampoco me creo -para qué me voy a andar creyendo, aparte cosas truculentas siempre como "posesión de tierras" ¿No es oxímoron?-, con lo que, me temo, terminaría, y camino de eso voy
(aparte, esto sí es verificable, el encanto que es Pepi), hablando de la libertad y las estrellas, tipo el Soy feliz que cantaba en spanglish Donna Hightower en los años sesenta, y entonces ya nadie me creería y, para el caso, terminaría en el bar de Diego contándole lo que Carlangas, el pastor, contaba al llegar al pueblo, que él antes era casado y su mujer murió, que se siente solo, que tiene pena y que, teniendo las ovejas, es feliz aunque sean de otros (por no ponerme con lo de la mili en Melilla, que la hizo allí o por lo menos así era un agosto hace tres años tomando cañas en ca Marcial).
Mi padre hizo la mili en Melilla. Yo me libré de ella pidiendo prórrogas de estudios una vez desechadas las opciones de invalidez mental y antes pies planos y ligera cifosis escoliada. A veces le he preguntado a mi padre cómo era la mili en Melilla. Es: Mucho calor y ser joven.

Tampoco tengo muy claro qué es ser joven. Hoy me he levantado con fiebre, algo constipado. Iba a ir al entierro de una amiga en Valseca, a la que recuerdo con la cabeza muy serena -ella- ya bien avanzada su edad y que consiguió llegar a ser anciana y vitalista al mismo tiempo; pero no he ido, ya digo, y me he tomado dos clamoxiles. A la casi-tarde se me han pasado los mareos y he ido a currar, pero antes he salido a por un cartón de tabaco y unos vales para el transporte público. Me han pedido el carné y hasta lo he encontrado. Luego de mirarlo, ella -la tendera (todavía no sé su nombre)- se ha sentido quizá incómoda y me ha dicho que es que ahora tienen que pedirlo, que se ha puesto todo... la he dicho que al contrario, que yo encantado, que me ha recordado a cuando era chavalín e iba a las discotecas con los carnés que me prestaban en el poblado y en cuyas fotos salía siempre el mismo anciano del este, y que me lo pida más veces, que no se corte, aunque ya nos conozcamos y seamos amigos y me deje, con el tiempo, tocar los mecheros y trucarlos cuando voy, desordenarlos y meterlos en las bocas de las pipas de 100 €, cambiar también las etiquetas de los precios, hacer magia borrás con el tabaco mentolado (¿sirve para eso, no?) etc...

A mí me gusta, respecto a lo de la edad, la respuesta de mi padre sobre la mili en Melilla. A él le gustará otra cosa.

Hoy he estado en El Hotel de bedelillo, muy tranqui, todo, incluso con una nueva amiga preciosa que va allí y tengo miedo de que me saque un ojo al mover las pestañas.
Ha ido a verme Eva incluso, antes del descanso que, por otra parte, ha sido mi jornada laboral entera, y me ha llevado un cli de playmobil que, dice, es como yo (me lo ha traído de su viaje a Malta). Luego le ha dado una de finas hierbas a Eduardo y, mientras unos echaban mano de los libros, yo me he puesto a jugar con el cli; a imaginar -mejormente, concretar- que era yo. Le he dejado incluso coger el teléfono, atender los recados y anotarlos. Ha concertado dos citas y hablado con Carmen Balcells. Es un buen cli, pero ya se ha subido a la parra con el cariño que le doy y quiere ir donde Santi a conocer a Pepi. Cuando crezca, le llevaré. O, ya puestos a imposibles, cuando nos invite a una Santi, a Eduardo, a él y a mí (y a Pepi, si no anda muy liada). Yo te llevo, cli mío.
Nada más llegar a casa me he puesto a buscar el fuerte que recuerdo haber tenido, y lo he hecho desesperadamente, a ver si se hacía a otra vida, con los suyos, y me dejase en mis demás días en el autobús maquinando mis obscenos pensamientos puros.

Mañana voy a ir al peluquero si me acuerdo, que es colega: Javi (a partir de tal hora me deja entrar con chato). Y cuando me pregunte si me lo corta como siempre le voy a decir: No, macho, hoy me lo vas a dejar al estilo del menda este que pega a las niñas en el metro de Barcelona. Menudo, eh... joe qué mundo. Ya verás, vamos a tener conversación para lo que dura un corte de pelo y mucho más que, es cierto, yo, teniendo la tarde libre, me voy a la peluquería y no me muevo del sillón hasta que no hayamos terminado de charlar, por mucho que Javi siga cortando y, si ya no hay mucho y estoy con el mono, pues le digo -caso de haber gente esperando- que me haga unos tintes en las cejas. Porque lo importante es estar vivo, y lo de contarlo, bue... ¿No crees? En serio, dime qué opinas sobre Lo importante (me interesa). Mañana, ya digo, Javi, mi peluquero, se va a enterar... (hasta de lo que vale un naipe, si es que aún no lo sabe que, ojo, es un tío con coco, peligroso, taciturno y con tijeras y, además, me parece que se ha leído mi ultimísimo ensayo sobre el Kafka de Wagenbach).

7 comentarios:

Anónimo dijo...

lo importante es estar vivo mi buen Albertucho, y para algunos, estar vivo para poder contarlo o sea por contarlo.
Según testimonio de mi madre, una vez su hermana gemela le confesó una de sus más hondas reflexiones, dijo que estar vivo es como no haber nacido. Se quedó con aquella frase en la cabeza dándole vueltas. Según esto parece ser que estar vivo entonces es como no haber muerto.... entonces sí.

Anónimo dijo...

siendo un no nacido, vivo como el marsupilami en su bolsita de madremarsupilami, al calorcito, aunque de vez en cuando corre sobre mi cabecita aire, a veces calido, a veces frio y entonces, respiro entre vida y muerte, sin haber nacido.
M.

Alberto M dijo...

Esta parte es muy platónica, señores, y hoy he entrado en casa derecho al Nolotil. Mañana procuraré respuestas, aunque no se me ocurra nada o, si acaso, cualquier cosa.

Besorks.

Mateo dijo...

De los cilps me quedo con el de Malta, que bebía cerveza y era goleado.

Alberto M dijo...

Yo, me da que me estoy volviendo, con la edad, un poco "mariquita" en el sentido -peyorativo sólo entonces- en que nos lo llamábamos en el colegio de don Pergentino, y lo importante creo que son el cariño etc y en definitiva este tipo de pequeñas cosas que dan los perrines.


De los clis, Mateo, me quedo con el nuevo doble Malta. Una birra estupenda la Van Damme esta. Me está enredando la jodía y, cuando voy yo al caprabo es la que cojo.
(No recuerdo el nombre del portero, un tío majo, dice la leyenda que tiene casa en un pueblo de Sevilla).

Anónimo dijo...

Lo importante es comer, joder, dormir e ir al aseo como dios manda.

Alberto M dijo...

Estoy de acuerdo, anónimo, así como todas esas anteriores cosas se pueden hacer en el aseo y sin necesidad de que lo mande nadie (excepto común acuerdo en lo que a la jodienda toca).
Un saludo.