viernes

No es manera más que sombra: Una actitud como otra cualquiera


Observan atónitos el interior de un garbanzo. En su derredor hay eras que no impiden ni a la dicha ni a la falta de costumbre crear su rumbo.
Acierta un viso azaroso ver un pájaro que marcha al allá de los trigales, en este hacer con que teje su dominio, una manera mínima, aproximada de aquello que es lo que de entre todo vive: Elige su velocidad.

Viaja hacia el lado que llaman el otro, aquel que en unos cuantos simbolistas quedaba conferido a la patria que dijeron de la infancia, pero que ahora, sin dejar de ser aquella, resulta un acá -donde estuvimos un día- sólo penitente cuando pasa y únicamente pasado cuando tienta.

Lo he visto en una de las fotos que salgo a hacer los quinces, hoy malditos, del agosto que se elige bueno. Lo he visto ¿Acaso es eso estar loco?

Atiendo la conciencia y a lo que no llega el saber en cuanto puedo, y reconozco la prisa -la de lo que no se sabe- cuando esa ausencia no debe condición alguna a lo que viene. Elucubra por sí que el pájaro no huía, que siquiera marchaba al lugar donde era dicho. Y que no hacía allá figura en su movimiento, que era el que callaba o, si acaso, el ido –que dejaba en su silencio al silencio ser así-.

Un garbanzo, en su proceso de arranque, se espachurra con la facilidad que diera la sometida cabeza de un pájaro que, sin la posibilidad de duda que también tiene una estrella, escapó del ruido que venía.

Pongamos; un alarde de la historia, una vida que se sabe sin necesidad de ciencia, un nido que yace ya al borde del suelo, precipicio común del bípedo que mira -lo hacemos-, junto con otros, el interior de un garbanzo mientras gesta el fruto que se partirá mañana y, curiosamente, se hará blando en un contenedor con agua que, este sí, será el de cada maldito día del mes, de la semana y del mismo y puñetero día que es mismamente esta noche.


Fdo: Un director de cine koreano

6 comentarios:

anonimamente dijo...

El silencio vive emociones viendo foto y escudriñando frases entre sombras de nubes y alas de gaviota libre...
¡La belleza no tiene nombre!

Anónimo dijo...

con garbanzos y lentejas llegan las niñas a viejas.

Alberto M dijo...

No tiene nombre, anonimamente y, claro, tiene todos a la vez, incluso cualquiera. Por eso en estos cosos sólo habla uno en metáfora.

Anónimo, completamente de acuerdo contigo. A las niñas hay que hacerles comer las lentejas, y a los niños también. Es una de las mejores tradiciones que hemos heredado y hemos de cambiar este alimento por el chupete cuanto antes, para que nuestros pequeños aprendan la gracia que nos hace ahora.
Si es que la biografía es sabia aunque tenga sólo dos meses de antigüedad.

Tus primos del japón dijo...

Un saludo de tus primos del japón.

Mateo dijo...

Toc, toc, ¿este es el blog de Alberto M.?

Alberto M dijo...

Mis primos del Japón!! Qué alegría. A ver si voy a veros, que siempre lo digo y al final nada.

Algo así, Mateo. Te explico: Variable es la condición del blo y, por lo tanto, desdichada.

(Vaya horitas tenemos, macho, que mis primos del Japón es porque están ahora levantándose)

VIVA JAPÓN!!!!!