jueves

Ya no se llama Valseca, ahora es Canadá Segunda de Castilla


El sitio, Valseca a una bajada y las rocas, separadas, sin más, en cachos. En casa no me era permitida la palabra. No así el alimento del cual así hasta crecer. Y entonces, cerca de la hora del vermú, cuando ya bajaba todo el mundo a la terraza, dije las palabras y, a partir de ese momento, hube de llevar pañales en la boca.


Posteriormente, debido a mi silencio, se me propuso formar un tripartito junto con el PROI y el POS representados por dos asociados para el bien en Madagascar por un lado, y tres, por el otro, para el alimento tras el terremoto en Persia.


Había, en la época –cosa que fui mejorando con el paso de los meses-, de tragar el propio vómito, dejándolo mecerse en la traquea hasta llevarse sus restos allá donde no importunasen el buen ver del ciudadano medio.


Me han puesto un sillón en el ayuntamiento, cerca de los nuevos cargos que, a partir de entonces, han ido cambiando el nombre de la tierra, el tráfico y las casas e, incluso, los de los lugares limítrofes.


Mis gárgaras están siendo interpretadas de una manera un tanto retorcida.


Será (habiendo esperado antes la hora en que se acerca el vermú de los domingos) lo que les diga a todos...
Cuando me cambien los pañales por unas púas de alambre sujetas de un premolar a otro con la encía haciendo palanca, a fin de mostrar la trinchera que fue prometida por mi intérprete como promesa electoral para 2013.


Autor no existente a bordo de autobuses La Sepulvedana.

2 comentarios:

Eva dijo...

prefiero los pollos asesinos.

Alberto M dijo...

Jodía, pues a mí este me mola ¿ya era hora de que aparecieras, no?