viernes

La semejante criatura: Vida amorosa


Desde bien pequeño adopté la costumbre de echarme una de las numerosas muñecas de trapo de mi inventada hermana como novia con la que salir y celebrar nuestra unión, una vez, otra y desde siempre (a veces me contesta aún en este medio, y la respondo).

Nuestra relación iba en crescendo, por lo cual, comenzamos a amarnos con la curiosidad en el otro del que empieza. Hicimos divertidas cenas, babeábamos ante la tortilla con un ansia que, fingida, era de nuestro común agrado. Pedíamos el menú en los restaurantes y, ante el plato de spaguetis de ella, dejaba mezclar los tomates de mi exquisita ensalada. Etc... Empezamos a amarnos y no encontramos continuidad ni en el menú ni en el lecho que, desde el inicio de nuestra relación, compartíamos con pasión nunca fingida y orgasmos que, dejándose o no fingir, cuadraban en el costumbrismo apadrinado con la sencillez de unas colillas dejadas para encender, sentado en la cocina, en cualquier momento de la jornada.

Éramos felices y procuramos llegar lejos en nuestro común amor hacia el otro. El canibalismo, de inicio, no participaba de nuestra idea como una viabilidad, sino algo extremo, del todo reprochable y relacionado con lo que acordamos “fascismo exótico”. Pero todo fue empezar, como cualquier historia.


Nos vimos en ello y continuamos, con agradables progresos. Pasado ya el primer mes, apenas salíamos a la calle, nos confundían fácilmente con las muñecas de trapo para las que en un inicio fuimos diseñadas (ella al menos). Volvimos a nuestra naturalidad durante más y mejores tiempos y todo eso sirvió para que nos entendiéramos mejor.
Hoy, con apenas hueso de donde agarrarla, rebaño alguna paletilla con un labio inferior del todo carcomido por mi novia y, juntos, en el lecho inspeccionamos diferentes puntos de interés ya probados en el otro donde, lo quiera el amor, habite quizá un placer aún desconocido.
La verdad: Nos hemos ahorrado la propina en muchos sitios y hoy, sabemos, el placer es una cosa del espíritu.


Fdo: La semejante criatura reloaded.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días ruiseñor!!
Fantástica foto.
Luego habrá otro.
Un beso

Anónimo dijo...

No se agarra del hueso, para eso existe el sebo que resbala y duele cuando se pellizca dando gracia a la jodienda.

Dos huevitoss para tiiii
reogados con pimentón
saladitos...frititoss
qué riiicos

Ponles toda tu atención
no se vayan a enfriar
y mueeran

lalalalalalala lalalalalalala
lalala

Otro beso.

Alberto M dijo...

Querida, nos estamos volviendo raros ¿no?

Fra Guillermo dijo...

Amiga anónima:
Después, más atras del hueso está el tuétano, tras la muñeca de trapo la imaginación desbordada.
El sebo queda para los contentados,los tristes y los costumbristas

Señor Masa, me quedo con la belleza de sus palabras y le ruego que algún día me presente a su doña.
Quizás en el restaurante libanés en el que algún día nos veremos?

Alberto M dijo...

Coñe, Fra Guillermo, ya he pedido mesa y ella vendrá, fijo, atenta y, además, hoy la llamo y llegamos al acuerdo de si a la cuarta los demás seguimos en pie -ella seguro que sí-, nos interpreta la canción y yo hago el bandoneón con la boca, si llego al alto. (Espero) -beso, Evuchi, dueña de mi poco cálculo-.

A mí me mola mazo el libanés, aunque se está volviendo costumbrista y han comenzado a hacer el cuscús a la francesa y el botillo a lo jamaicano, sumados carteles de Manolete en el pasillo del baño. Pero he pedido mesa y en un mes contamos con la de cerca de la estufa, siempre y cuando dé de sí la paga extraordinaria, que a esas horas, uno supone, habrá llegado exultante a puerto propio.

Chicos, hace uno un blog y la blogsfera le hace, le deshace y, luego, le vuelve jilipollas, pero más aún que la incubadora, eh. Me voy a ir al bar ahora. Por el paseo.

Besos varios y, si no donde los colegas del libanés, hay raciones de chopitos y molleja en el vegetariano andino que está bajando la plaza, al lado de Casa Juan (que es donde vamos a tomar las cañas).

Y me alegra que a todos (+, -) os guste, que no sé dónde tirar y si decir historias o qué carajo, porque iba a ser de Valseca todo esto, pero no ha dicho nada ninguno, salvo en el bar y en los plenos, que ahí sí que rajan.

Besos a los de Valseca también.

εïз Azzarukko εïз dijo...

jajaja está buenisma esta entrada U,U, sabes esa foto ... esta fuerte xq provoca el hambre, jeje, oye y eso del fascismo exotico? mmm me intriga :d

Alberto M dijo...

Hola Azzarukko, fermosa. Pues sí, coincido contigo plenamente porque eso con una pizca de vinagre en las yemas, como poco, avientan a las ganas de comer. Fue un día que llovizneaba de tarde y, me dije, voy a hacer unas fotos de por casa. Y, como estaba en la cocina, pues me puse a sacar lo que tenía preparado para cenar y había: los huevos, pisto reciente, una ensalada con lechugas y cebolleta y un poco de legumbre, y, tan contento, empecé a sacar, ya digo, las fotos de todo eso que luego me iba a zampar tan ancho, sentado, viendo las noticias. (Como el final de un buen día de lluvia).

Lo del fascismo exótico ese pues, oye, a mí también me intriga. Mucho, aunque se me olvida en seguida.

Un abrazote, poetisa. Gracias por pasarte.

hombredebarro dijo...

Esa idea de ennoviarte con la muñeca de trapo de una hermana inventada es muy sugerente. Tanto que dan ganas de robarla. Hay ahí un precioso cuento.

Alberto M dijo...

Me has pillado, Hombre de barro, y no es ya la primera vez. Muy enrevesado el principio, al no tener uno nunca claro hacia donde tirar (y creo que esto es lo bonito de hacer historias), termina convirtiéndose en otra cosa y quedando detalles como este que señalas a veces algo en el aire. No lo tomaría como un ¿robo?, ni mucho menos; al revés, me encantaría echar un vistacillo al resultado si te animas.

Un saludo.