viernes

La iglesia del pueblo; por Laszlo Ravirov.


Una vez en Valseca, caminando por el monte, saliendo al camino para Zamarramala, me encontré con una mujer maldita que iba en un descapotable. Paró y me preguntó dónde estaba la iglesia, que le habían hablado muy bien. Le respondí que cerca, que yo fui monaguillo, pero que ahora, al haber crecido, ya no me dejaban. Entonces, por primera vez, me miró y descubrió que yo era un mozo, no como los que ella conocía, sino ex monaguillo, como con mundo.

Me dijo que se llamaba Susan.

Yo, para estar a la altura, le dije que era el alcalde, y añadí, para dármelas de apuesto, que es más fácil que ser monaguillo, que aquello había que currárselo mucho, dar las campanadas a la hora sin meter una de más, mantener erguido el pulso para sujetar la patena y no cambiarse de fila al pasar el cesto. Le dije: sí, todo eso era muy difícil, ya que acá, en nuestra niñez, mis quintos, estábamos siempre con el mono, debido a la ausencia de jaco.


Todo eso le pareció divertido. Me dijo que qué hacía en esos caminos, vestido así, como apestoso. No podía creerlo. Era la misma pregunta que me hice cuando vi el Pontiac. Había dado la vuelta al zumo de naranja y, este, al estar helado (de tanto tiempo que pasé hibernando), por vez primera, no se había caído.
Le dije que en esos caminos pasaba desapercibido y podía ensayar a gusto mi siguiente suplantación de la personalidad. Un día fui monaguillo con mono y no se lo creyeron, otro día fui alcalde y tampoco; y ahora quería ser un espantapájaros, quería la deshumanización ya que, desde que me comprendí uno de los nuestros, yo tampoco me creía nada ¿Cómo puede aparecer una chica que se llame Susan en un descapotable, acá, en mitad de la nada que es este lugar y en mitad de la nada que es Zamarramala? Y añadí ¿Tú te lo creerías?
- ¿Y cómo sabes que soy humana?
- Hombre, porque me lo ha dicho un pajarito, no te jode.


La caí en gracia. Eso de llegar y besar el santo es algo que había oído que podía pasar, que era difícil, pero que hay veces en que el santo cede y se te pone en los morros porque le sale de su santidad, eso sí –me decía mi madre- trabajando, hijo, trabajando. A mí no me había pasado hasta ese día.


- ¿Dónde quieres que vayamos monamí?

- Donde tú quieras, monamú.
- Vamos al ayuntamiento, que quiero ver cómo trabajas.
- Vamos pues – dije.

Y condujo hasta el ayuntamiento.

Saludé primero a Puri. Me dijo que no tenía mensajes. Sólo uno, de la ministra. Le dije que la diera largas de mi parte. Que ya lo hablé con Jose Luis cuando vino y que, lo nuestro, lo llevaría el colega suyo, Botín, o como se llamase. Después le presenté a Susan a los chicos del centro de inteligencia. Mira, le dije, todos rechazaron el Nobel. Están bien aquí, pasan de un mundo lleno de basura e intelectualoides ¿Sabes cuál es el secreto, Susan? Le dije que el secreto es que sabían que después de trabajar descifrando el Genoma humano podían darse un paseo con sus hijos por las eras y saludar a los agricultores. Ese es el secreto, Susan, le dije y la toqué el hombro. Ahora te voy a enseñar la sala oval. Y entramos en mi despacho.

Me reconoció en la foto de propaganda. Esa basura en la que pone “Por una barra libre”. Le dije que antes estaba más delgado. Le dije que la mierda esa de la barra era porque se planeaba convertir la anchura del pueblo, efectivamente, en una barra, para que todo el que parase pudiera sentarse a tomar su vasito de vino blanco. Una idea de locos, cierto, dije. A mí me parece muy original, dijo ella.
- Susan, son chorradas para que la gente piense en el vino y no en una guerra nuclear ¿Me crees?

Dijo que no. Pero que el vino era bueno para no pensar en esas cosas.
Dije que no me creía ni mú.

Nos quedamos unos segundos en silencio. Luego le propuse: ¿Por qué no dejamos esto y te enseño nuestra iglesia? Me dijo: Sólo si es tan bonita como en la foto.
Pero en color, Susan, en color.


(Ya verás cómo se enfada don Isidro cuando vea que la botella de repuesto ahora está llena de agua ¿o no?)

8 comentarios:

xrisstinah dijo...

¿No te da vergüenza ser tan gamberro con lo mayorcito que eres?
¿Ahora te dedicas a ligar Susans por los caminos?
Arrodíllate y haz veinte genuflexiones, que te vas a condenar.

Alberto M dijo...

No no, pero ella me dejó en cuanto vio que era una trola lo de que era monaguillo de pequeño.
Estas Susans son lo que tienen (que nos condenan todavía más a los condenados).

Que otro besoco, Xrisstinamurti

M. dijo...

¿Tienes la foto de Susan?

Alberto M dijo...

Hombre, era Susan Sarandon (pero en sus años mozos, eh).

¿Manuel?

Alberto M dijo...

No, no, Mateo (qué lío). Manuel es mi coleguita de Valseca (el de la Achen y Jose) que me dijo que iba a entrar. Ya ves, todos lo han dicho, pero nadie pone ni mú.
Te lo digo yo: Luego seguro que aprovechan para injuriar en el bar.

Un abrazo, tío. (Para la foto, véase "Thelma y Louise"; yo soy, como es sabido, el chavalín rubiajo).

Susan sin Sa(l) y sin Don dijo...

Jejeje...
No te había leído aquí, en esta reliquia que sacas de tu baúl.
Por aquel entonces andaba yo en otro planeta, pero confieso que además de sonreír "jeje", me he reído "jaja".

Anónimo dijo...

Sigue existiendo esa barra continua alrededor de todo el perímetro de Valseca? Quiero ir.


Fray Guillermo

Alberto M dijo...

Sí sí. Estaba de tarde tipo cine de barrio y me he puesto a repasar. Este casi es un blog viejo ya y lo empecé ayer. Mira, en este, puse en los comentarios que si en el pueblo iban a largar. Oye, en Mayo tiquitrán. (Si es que soy un visionario).
No, en serio, a ver si empiezo a mejorar de tomarme en serio y vuelvo a los escritos normales de pasar el rato. Un beso, risueña.

Fra Guil, la barra alrededor del pueblo sería un proyecto muy llamativo y no les hubiera costado más que lo que les costó vallar lo que bautizaron como Paseo de las Libertades. Entiendo que lo de la barra sería excéntrico, macho, pero lo podían a hacer (suma dos camareros en motocicleta). Así irían un día los de la tele y esas cosas allí, como es normal, dan alegría. Yo lo haría si me dejaran ser alcalde, aunque lo que me gustaría ser de Valseca es caudillo y, claro, tampoco me iban a dejar. Un día me pongo ha explicar el proyecto, a ver si me sale.
Eso sí, vente cuando quieras. Con llevar coche, en una hora estamos y nos vamos a mirar los tractores y eso.